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jueves, 30 de junio de 2011

MURI EL HADA DE LOS CUENTOS, ACTUACIÓN recomendación: leer primero preparaciones

En la actuación estábamos escondidos a los dos lados del escenario, todo iba bien cuando, un niño no dijo lo que tenía que decir:
- Que no, que en este cuento ganan los malos.
Y yo tenía que salir y decirle que no se lo tenía que contar a nadie el final, que era un secreto.
Le tenía que decir eso porque la obra es como más o menos de risa. Como no dijo nada yo no salí del escondite donde estábamos porque yo sabía después de qué frase iba y como no la decían pues...
Pero el profesor que estaba en el escondite de enfrente me dijo que saliera y quedé como un tonto, era como si una persona le dijera a otra:
- Tengo siete años.
Sin que la otra no hubiera preguntado nada.
Después unos niños que les tocaba salir no salieron (la verdad no sé por qué, creo que porque se les olvidó que ahí tenían que salir) y como nos quedamos todos los de el escenario parados, el del sonido (que también nos da clase de teatro a veces) pensó que le estábamos esperando a él y la próxima música que salía era después de más de una hoja de guión. En esa música como de miedo teníamos que salir todos aterrorizados y todos salieron. El profesor de teatro, mientras que estaba escondido, se echaba a carcajadas de lo mal que habíamos hecho el final. ¡La gente no sabía por qué y de qué nos empezábamos asustar! ¡Ninguno de mis padres ni mi abuela entendieron la obra!
Aunque lo bueno fue que la gente nos felicitó de como actuamos, pero ninguno dijo que la obra era bonita ni nada. Una abuela de alguien me dijo:
- Que bien lo has hecho, has estado estupenda
¡Como iba de hada con vestido peluca alas y zapatos rosas todo de mujer, creía que era una chica!

¡QUÉ VERGÜENZA Y QUÉ VERGÜENZA DE OBRA!

1 comentario:

  1. Me encanta tu blog, Álvaro. He leído esta entrada y me ha parecido muy interesante y divertida. te envidio por la cantidad de cosas que sabes sobre teatro, actores, películas...Ya verás cómo en Septiembre vas a tener más lectores.

    Por cierto yo sí he podido escucharte en los cuentos, así es que tu ordenador tendrá que ir al otorrino, jeje

    Un beso.

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